Hace tiempo que escribí este artículo, pero quizás en estos días puede tener más relevancia.
La posible inhabilitación del juez Garzón demuestra que en nuestro país aun perdura la España irreconciliable de 1936. Podemos ver como dentro de la Justicia española aun existe mucha gente de la extrema derecha capaz de intentar inhabilitar a un juez que abre una causa por los desaparecidos de la dictadura franquista.
Antonio Machado dejó ver la gran diferencia entre las dos Españas de la posguerra. Y es que para entender la situación política actual, es imprescindible que nos remontemos un siglo atrás.
Dicen que el olvido no es la victoria sobre el mal, con toda la razón; desafortunadamente, a este mal que perduró durante 40 años recurrimos habitualmente y cada vez de forma más convencida para justificar, lo que es para mí, la España irreconciliable.
Nuestro modelo, el del consenso político y el de los pactos sociales de hace 30 años, no ha hecho más que fomentar el olvido del pasado, principalmente, para no exigir responsabilidades a las personsalidades políticas y sociales beneficiadas por 40 años de franquismo y no reivindicar suficientemente la memoria histórica del bando perdedor, y de la que tanto camino nos falta por recorrer.
Y es que la tensión y la crispación en el terreno de juego de la política actual, lejos de suavizarse, aumenta en cada legislatura.
Por ese motivo, en este país, la falta de liderazgo en el reconocimiento a todos las víctimas, de no condenar oficialmente esa crueldad en nuestra historia, de no haber apostado claramente por la ruptura y si por la reforma en el período de la Transición, acentúa más, día tras día, la sombra de las dos Españas.
Como bien decía Machado: “Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”
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