El PSC de Barcelona vivirá un proceso de primarias, quizás un poco a la desesperada, para ratificar quien será el candidato o candidata para las próximas municipales.
Siempre he creido en las primarias como un proceso de democracia interna, pero también la posibilidad de ver, aun compartiendo los mismos valores, diferentes proyectos o modelos de ciudad.
¿Pero, en este caso, benefician las primarias a 4 meses de unas elecciones municipales? En parte, como concepto, sí. Pero en el fondo, si analizamos los tiempos en los que se ha orquestrado todo este proceso (la devacle del pasado 28 de noviembre y los resultados de las encuestas previas para el próximo 22 de mayo en Barcelona) hace pensar que la improvisación, el desgaste de Jordi Hereu y la incertidumbre de un cabeza visible para la ciudad no nos ha beneficiado en absoluto.
Está claro que el vencedor de las primarias saldrá fortalecido del proceso. Después, vendrá formar un equipo, consolidar un proyecto y ser garantia de progreso y confianza para Barcelona.
Pero, ¿Será suficiente para recuperar todo el tiempo perdido?
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