
No hay etapa de la historia de nuestro país que me motive y me interese más que el período comprendido entre el inicio de la España republicana y el final del franquismo.
Hoy se cumplen 75 años del golpe militar del 36 en que parte del ejército quiso desbancar y desbancó a través de las armas uno de los períodos más democráticos del país, sinó el que más, hasta el momento: la II República Española.
El fracaso del criminal golpe invocó en una guerra “fraticida” y, como he leido en un reportaje de tantos que se han publicado estos días, se tradujo en un golpe con un interés políticamente anticonstitucional; socialmente conservador y tradicionalista; espiritualmente clerical; ideológicamente totalitario; económicamente capitalista; militarmente absolutista y moralmente inhumano. No había leído un resumen tan corto y claro hasta el día de hoy.
Y recordemos que la derecha de este país, la rancia y extrema derecha de este país, sigue sin condenar el golpe que, algunos atacando y otros defendiendo legítimamente lo que los comicios habían expresado como voluntad nacional, desembocó en una oscura y larga dictadura de más de 40 años.
Dicen que 75 años son muchos. En la historia, 75 años no son nada. Hoy, los valores de la II República deberían estar más vivos que nunca y sobre todo, no olvidar la historia, porque quien olvida la historia, está condenado a repetirla.
Hoy se cumplen 75 años del golpe militar del 36 en que parte del ejército quiso desbancar y desbancó a través de las armas uno de los períodos más democráticos del país, sinó el que más, hasta el momento: la II República Española.
El fracaso del criminal golpe invocó en una guerra “fraticida” y, como he leido en un reportaje de tantos que se han publicado estos días, se tradujo en un golpe con un interés políticamente anticonstitucional; socialmente conservador y tradicionalista; espiritualmente clerical; ideológicamente totalitario; económicamente capitalista; militarmente absolutista y moralmente inhumano. No había leído un resumen tan corto y claro hasta el día de hoy.
Y recordemos que la derecha de este país, la rancia y extrema derecha de este país, sigue sin condenar el golpe que, algunos atacando y otros defendiendo legítimamente lo que los comicios habían expresado como voluntad nacional, desembocó en una oscura y larga dictadura de más de 40 años.
Dicen que 75 años son muchos. En la historia, 75 años no son nada. Hoy, los valores de la II República deberían estar más vivos que nunca y sobre todo, no olvidar la historia, porque quien olvida la historia, está condenado a repetirla.
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