El hombre más fiel a Zapatero, se va. Es un gesto imprescindible en política y muchos tendrían que hacer como él: abandonar el barco cuando los resultados no nos han acompañado en los últimos períodos electorales.
Sin duda, y es del todo conocido, Pepe Blanco ha sido y es la mano derecha más fiel en el PSOE del aún presidente Zapatero. Un fiel compañero que le ha seguido hasta el final, hasta que los resultados electorales han marcado el fin de una etapa de 7 años socialistas en España.
Su reacción es el ejemplo de lo que debería hacer un político en activo cuando el proyecto en el que estaba embarcado se va a la deriva. Y se va a la deriva por motivos varios, entre ellos y el más grave, la actual crisis económica.
Sin duda, y es del todo conocido, Pepe Blanco ha sido y es la mano derecha más fiel en el PSOE del aún presidente Zapatero. Un fiel compañero que le ha seguido hasta el final, hasta que los resultados electorales han marcado el fin de una etapa de 7 años socialistas en España.
Su reacción es el ejemplo de lo que debería hacer un político en activo cuando el proyecto en el que estaba embarcado se va a la deriva. Y se va a la deriva por motivos varios, entre ellos y el más grave, la actual crisis económica.
Y sobre todo, no hay que olvidar y es digno de reconocimiento, que él es uno de los artífeces de las victoriales electorales tanto en 2004 como en 2008. Una primera legislatura profundamente ideológica con grandes avances sociales y una segunda al compás de la situación económica que nos iba castigando cada vez más.
Dijo Rubalcaba que en política lo más importante era medir los tiempos, y Blanco los ha medido acertadamente con su decisión.
Nuevas caras, nuevos perfiles, nuevos proyectos y renovadas ilusiones hacen falta para encarar el futuro. Un futuro en el que, entre otras cosas, es imprescindible recuperar los 4 millones de votantes que nos hemos dejado en el camino.
Dijo Rubalcaba que en política lo más importante era medir los tiempos, y Blanco los ha medido acertadamente con su decisión.
Nuevas caras, nuevos perfiles, nuevos proyectos y renovadas ilusiones hacen falta para encarar el futuro. Un futuro en el que, entre otras cosas, es imprescindible recuperar los 4 millones de votantes que nos hemos dejado en el camino.
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