Aún no se cumplen ni dos semanas de la deblacle socialista y la veda del XXXVIII Congreso del PSOE está abierta.
Dicho Congreso tendrá la difícil tarea de elegir un nuevo proyecto y un nuevo liderazgo a través de los cuales el PSOE tiene que volver a ser capaz de construir una alternativa de izquierdas en el nuevo marco económico y social. Para ello, con o sin Congreso Federal, el PSOE siempre ha tenido y tendrá el respaldo y el apoyo de su militancia: la baza más importante de un partido con más de 130 años de historia.
No se realmente qué perfil conviene más al partido: si Tomás Gómez, Carme Chacón, Patxi López o Eduardo Madina...
Lo que sí tengo claro es que Alfredo Pérez Rubalcaba debe “dirigir” el partido hasta el inicio del período congresual, tanto el partido como el Grupo Parlamentario. No es momento de hacer parches o imposiciones a dedo. El Congreso marcará una nueva época, tiene que servir para marcar el km0 de un nuevo proyecto del socialismo en España. Al igual que el camino que emprendió el SPD en Alemania después de Schröder, el PS en Francia después de Mitterrand, el Laborismo en Reino Unido después de Brown e incluso el PSOE despúes de Felipe González en el 96.
No me gustaría ver ni Bonos, ni Guerras, ni Chaves, ni Peces Barbas... Han tenido su papel importante, importantísimo, desde el inicio de la democracia. Su papel ha sido vital e imprescindible. Pero desde entonces, han pasado ya más de 35 años. Si un partido de izquierdas como el PSOE a lo largo de toda su trayectoria no es capaz de renovarse, de incorporar nuevos perfiles en su primera línea política e incluso de “refundarse” para adaptarse a los nuevos tiempos, no conseguiremos situarnos de nuevo en el marco ideológico de izquierdas en el que debemos estar.
La gente, la sociedad quiere caras nuevas. Entienden que los políticos de los 70 y de los 80 ya han tenido su oportunidad.
Y si no renunciamos a actitudes del pasado y encima, tenemos miedo al futuro, no podremos volver a ser ni la alternativa ni el partido mayoritario de este país.
Dicho Congreso tendrá la difícil tarea de elegir un nuevo proyecto y un nuevo liderazgo a través de los cuales el PSOE tiene que volver a ser capaz de construir una alternativa de izquierdas en el nuevo marco económico y social. Para ello, con o sin Congreso Federal, el PSOE siempre ha tenido y tendrá el respaldo y el apoyo de su militancia: la baza más importante de un partido con más de 130 años de historia.
No se realmente qué perfil conviene más al partido: si Tomás Gómez, Carme Chacón, Patxi López o Eduardo Madina...
Lo que sí tengo claro es que Alfredo Pérez Rubalcaba debe “dirigir” el partido hasta el inicio del período congresual, tanto el partido como el Grupo Parlamentario. No es momento de hacer parches o imposiciones a dedo. El Congreso marcará una nueva época, tiene que servir para marcar el km0 de un nuevo proyecto del socialismo en España. Al igual que el camino que emprendió el SPD en Alemania después de Schröder, el PS en Francia después de Mitterrand, el Laborismo en Reino Unido después de Brown e incluso el PSOE despúes de Felipe González en el 96.
No me gustaría ver ni Bonos, ni Guerras, ni Chaves, ni Peces Barbas... Han tenido su papel importante, importantísimo, desde el inicio de la democracia. Su papel ha sido vital e imprescindible. Pero desde entonces, han pasado ya más de 35 años. Si un partido de izquierdas como el PSOE a lo largo de toda su trayectoria no es capaz de renovarse, de incorporar nuevos perfiles en su primera línea política e incluso de “refundarse” para adaptarse a los nuevos tiempos, no conseguiremos situarnos de nuevo en el marco ideológico de izquierdas en el que debemos estar.
La gente, la sociedad quiere caras nuevas. Entienden que los políticos de los 70 y de los 80 ya han tenido su oportunidad.
Y si no renunciamos a actitudes del pasado y encima, tenemos miedo al futuro, no podremos volver a ser ni la alternativa ni el partido mayoritario de este país.

