La muerte de Manuel Fraga no ha dejado indiferente a nadie, pues se muere una de las personas más relevantes del siglo XX, nos guste o no.
Siempre digo que la Historia (con mayúsculas), con el paso de los años, pone a cada uno en su sitio, así lo ha hecho con varios personajes de nuestro país en los siglos pasados.
Una amplia mayoría del arco parlamentario de nuestro país se ha empeñado en destacar la labor constitucional que realizó Fraga en uno de los momentos claves de España: el paso de una dictadura totalitaria y absolutista a la democracia. Y así fue, pero está claro que la concepción que un político tiene de su país no cambia de la noche a la mañana, ni de la dictadura a la democracia.
Su incorporación a la democracia fue una baza inteligente por su parte. El país pedía a gritos abrir sus ventantas, vivir en paz y en libertad, y casi todos los partidos políticos pedían su legalidad. La derecha extrema y conservadora no podía quedarse atrás en uno de los trances históricos de España y que se escenificó en una imagen casi nunca vista: UCD, AP, PSOE, PCE y CiU fijaban las reglas de juego de la nueva democracia.
Una democracia que se pedía a gritos por una amplia mayoría social. Una democracia por los que muchos lucharon y murieron 40 años atrás. Una democracia conseguida en las urnas en el 31 y arrebatada por el fascimo.
Pero cabe recordar que Fraga colaboró directamente con esa dictadura franquista desde los años 50 en varios cargos institucionales y, posteriormente, se añadió a la configuración del gobierno de Franco como ministro de Información y Turismo. Fue un claro defensor de un gobierno totalitario y absolutista nacido después de un golpe de Estado contra el gobierno republicano elegido libremente en las urnas, y que Manuel Fraga, como un admirador franquista que era, nunca aceptó.
Ese legado es inborrable. Está escrito y él nunca renunció de ello. Fundó un partido, el Partido Popular, que a día de hoy no ha condenado una de las historias más negras de España: una dictadura apoyada por la Falange y la Iglesia Católica. Una dictadura que asesinó y que cometió actos de genocidio, que se empeñó en la persecución sistemática de la oposición política y que negó la libertad a un pueblo, el valor más universal de un ser humano.
Fraga descansa en paz. Muchos no pueden hacerlo. O sí: en las cunetas de las carreteras españolas, en las fosas comunes, dispersados por todo nuestro territorio, sin ser enterrados dignamente por sus familiares. Él si. Rodeado de su familia y con la mayoría de nuestros representantes alabando a uno de los cómplices de los 40 años de dictadura franquista.
Siempre digo que la Historia (con mayúsculas), con el paso de los años, pone a cada uno en su sitio, así lo ha hecho con varios personajes de nuestro país en los siglos pasados.
Una amplia mayoría del arco parlamentario de nuestro país se ha empeñado en destacar la labor constitucional que realizó Fraga en uno de los momentos claves de España: el paso de una dictadura totalitaria y absolutista a la democracia. Y así fue, pero está claro que la concepción que un político tiene de su país no cambia de la noche a la mañana, ni de la dictadura a la democracia.
Su incorporación a la democracia fue una baza inteligente por su parte. El país pedía a gritos abrir sus ventantas, vivir en paz y en libertad, y casi todos los partidos políticos pedían su legalidad. La derecha extrema y conservadora no podía quedarse atrás en uno de los trances históricos de España y que se escenificó en una imagen casi nunca vista: UCD, AP, PSOE, PCE y CiU fijaban las reglas de juego de la nueva democracia.
Una democracia que se pedía a gritos por una amplia mayoría social. Una democracia por los que muchos lucharon y murieron 40 años atrás. Una democracia conseguida en las urnas en el 31 y arrebatada por el fascimo.
Pero cabe recordar que Fraga colaboró directamente con esa dictadura franquista desde los años 50 en varios cargos institucionales y, posteriormente, se añadió a la configuración del gobierno de Franco como ministro de Información y Turismo. Fue un claro defensor de un gobierno totalitario y absolutista nacido después de un golpe de Estado contra el gobierno republicano elegido libremente en las urnas, y que Manuel Fraga, como un admirador franquista que era, nunca aceptó.
Ese legado es inborrable. Está escrito y él nunca renunció de ello. Fundó un partido, el Partido Popular, que a día de hoy no ha condenado una de las historias más negras de España: una dictadura apoyada por la Falange y la Iglesia Católica. Una dictadura que asesinó y que cometió actos de genocidio, que se empeñó en la persecución sistemática de la oposición política y que negó la libertad a un pueblo, el valor más universal de un ser humano.
Fraga descansa en paz. Muchos no pueden hacerlo. O sí: en las cunetas de las carreteras españolas, en las fosas comunes, dispersados por todo nuestro territorio, sin ser enterrados dignamente por sus familiares. Él si. Rodeado de su familia y con la mayoría de nuestros representantes alabando a uno de los cómplices de los 40 años de dictadura franquista.
La Historia no se puede olvidar,
porqué quien olvida la historia,
está condenado a repetirla.
PD: Os recomiendo que leáis el libro "La crispación en España" de Santiago Carrillo. Un libro clave para entender las dos Españas de hoy en día. Las dos Españas de Antonio Machado.

1 comentarios:
El PSOE expresa su más profundo pesar por el fallecimiento de Manuel Fraga Iribarne.
"Los demócratas siempre recordaremos con gratitud su trabajo como ponente en la elaboración de la Constitución española de 1978"
Fuente: www.psoe.es
Enlace:
http://www.psoe.es/saladeprensa/pressnotes/632685/page/psoe-expresa-mas-profundo-pesar-por-fallecimiento-manuel-fraga-iribarne.html
Publicar un comentario en la entrada